“Al margen de sus intereses, juveniles y mantenidos toda su vida, por la pedagogía, el feminismo, la enseñanza de la gramática, y la cuentística medieval y del Siglo de Oro, María Goyri centró su actividad investigadora en el Romancero y en la obra de Lope de Vega. Aunque su primera publicación sobre el Fénix es de 1928, consta que desde años antes Lope era uno de sus campos de trabajo preferidos. Tanto en el ciclo de conferencias sobre Lope que Ramón Menéndez Pidal impartió en Buenos Aires en 1914, como en las lecciones sobre la vida y obra de Menéndez Pelayo (una de ellas dedicada íntegra a los estudios de Don Marcelino sobre Lope), María Goyri, colaboró activamente, y no sólo como amanuense, en acopiar materiales y en la redacción del texto base, como evidencian los originales manuscritos de las conferencias.
María Goyri llegó a Lope a través del Romancero. Doña María fue lectora y anotadora infatigable de literatura clásica, y posterior, española, a la caza de citas y ecos de romances, que incorporó al archivo de la poesía oral narrativa hispánica que desde el principio del siglo XX crearon ella y Ramón Menéndez Pidal. La obra de Lope es especialmente rica en recuerdos y usos del Romancero, y fue leída, y papeleteada, con especial atención. Pero Lope, claro está, no era un simple depósito de citas romancísticas, y muy pronto el estudio de su obra se convirtió en objeto autónomo, primero, y después pasión duradera”
María Díez Yáñez, «La juventud de Lope de Vega. Amor y literatura»
Renuevos del Olivar de Chamartín, Fundación Ramón Menéndez Pidal, Madrod 201xxxxxx