Inés Fernández-Ordóñez junto a Javier Rodríguez Molina en las conferencias sobre la «Historia de la lengua española» organizadas en la Fundación Ramón Areces. Fotógrafo: Alejandro Amador para la Fundación Ramón Areces.

En la Fundación Ramón Menéndez Pidal, en la que fue casa y lugar de investigación del fundador de la filología española, se conservan todos los materiales que don Ramón redactó, clasificó y almacenó desde finales del siglo XIX hasta poco antes de su muerte en 1968. De ellos se nutrieron todas sus obras de perfil lingüístico, como el Manual de gramática histórica española (1904), el Dialecto leonés (1906), la Gramática y el Vocabulario de su edición del Poema del Cid (1908-1911), los Documentos lingüísticos de España (1919), la magistral Orígenes del español (1926,19503) o los estudios incluidos en Toponimia prerrománica hispana (1952). En el primer tercio del siglo pasado estas investigaciones introdujeron la lingüística histórica y la dialectología en el panorama nacional con hipótesis y metodologías antes desconocidas, y elevaron esas disciplinas a la altura que habían alcanzado fuera de España. No en vano estimamos hoy que la labor de Menéndez Pidal levantó los cimientos de la filología en España, no solo por las contribuciones concretas, sino porque fue capaz de formar una amplia y devota escuela que continuó y completó los surcos por él abiertos. Pero, hasta cierto punto, las obras mencionadas, de consulta aún hoy necesaria, también contribuyeron a dar una imagen algo sesgada de los intereses de don Ramón.

Podéis leer el artículo completo en el siguiente Ramon Menendez Pidal y la historia de la lengua