María Goyri y Ramón Menéndez Pidal celebraron su boda el 5 de Mayo de 1900 en la Iglesia de San Sebastián de Madrid. Como viaje de luna de miel, optaron por la original idea de recorrer los pueblos de la Ruta del destierro del Cid con el aliciente de estudiar la topografía del Cantar del Mío Cid. Una larga travesía que el matrimonio realizó en tren, caminando, a lomos de una mula o cruzando lagos en una balsa y que pronto alimentó el hechizo intelectual de que ambos eran presa con un hallazgo que cambiaría sus vidas para siempre.

Fue en Burgo de Osma, donde habían hecho un alto en el camino para presenciar un eclipse solar cuando a María Goyri se le ocurrió recitar el romance de “La boda estorbada” a una lavandera con la que conversaban. Esta señora les dijo que se lo sabía y además conocía muchos otros que se aprestó a cantarles; María creyó reconocer en uno de ellos un relato histórico, la muerte del príncipe don Juan. Y, en efecto, era un romance del siglo XV desconocido a todas las colecciones, por lo que, olvidándose del eclipse, se apresuraron a copiar éste y otros romances y buscaron al Maestro de la Capilla de la Catedral para que recogiese las melodías. Acababan de descubrir que los romances de tradición oral procedentes de Castilla estaban vivos y que ellos los estaban escribiendo por primera vez desde que dejaron de recogerse en el Siglo de Oro. Este hecho les inspiró la creación de un archivo propio del Romancero y marcó el comienzo de la incesante tarea de localización, identificación, recolección y clasificación de romances de tradición oral que desarrollaron a lo largo de toda su vida.

Pueden leer un resumen de la intervención de Jesús Antonio Cid en el siguiente enlace: El Romancero en la ruta del Cid-1900