El curso que la Universidad de Oviedo impartió en la Fundación Ramón Menéndez Pidal sobre los escritos en lengua moriega.

La aljamía dignifica la lengua española

Artículo publicado en el periódico La Nueva España (20 de julio de 2022)



Tabla del Kitâb de Çamarcandi, manuscrito sobre moral musulmana (entre 1500-1599)

Tabla del Alkitâb de Çamarcandi, manuscrito aragonés de un tratado sobre predicación para aleccionar a los creyentes (siglo XVI); BNE, ms 4871.

 



Tratado de derecho procedente de Aragón siglo XVI. BNE 4870/folio 30v-31r

El Alkitâb de la Tafría, tratado de derecho islámico, derecho procedente de Aragón (siglo XVI); BNE, ms. 4870, fols. 30v-31r

 



Curso de aljamiado en la Fundación Ramón Menéndez Pidal julio 2022

Alumnos del curso “Escritos en letra moriega. Iniciación a la lectura de los textos aljamiado moriscos”, realizado en la Fundación Ramón Menéndez Pidal

POR J. ANTONIO CID MARTÍNEZ

Ocuparse de la escritura aljamiada no es una excentricidad, ni un mero capricho por algo exótico, raro o curioso sin más, ni una afición diletante por un fenómeno lateral y en el fondo intrascendente, dentro del universo de las letras hispánicas.

Muy al contrario, las letras aljamiadas, la morisca y la hebraica, nos permiten ver la lengua española a una nueva luz, y nos hacen reflexionar sobre el propio estatuto del español como lengua de cultura. Si Menéndez Pidal, Álvaro Galmés y varios otros eminentes romanistas o hispanistas se interesaron por la aljamía ello es porque fueron conscientes de la importancia de los escritos de los moriscos, y de los sefardíes, mucho más allá de su aparente exotismo.

Las letras aljamiadas, la morisca y la hebraica, nos permiten ver la lengua española a una nueva luz.

Esa importancia podemos apreciarla, al margen de lo estrictamente lingüístico, en dos vertientes.

La primera es que las letras aljamiadas nos obligan a cuestionar la frase de Nebrija mal interpretada y citada hasta la saciedad según la cual la Lengua es compañera del Imperio. Los moriscos, igual que los judeo-españoles, desarrollaron su lengua y su cultura sin tener el paraguas de ningún imperio. A lo más que pudieron aspirar fue a la mera tolerancia de los sultanes otomanos.

Si los moriscos y los sefardíes pudieron mantener su lengua lo hicieron como minorías marginadas, que nunca tuvieron un estado propio, ni una mínima organización política que sirviera de apoyo a su lengua y su expresión literaria. Y esa lengua y esa expresión literaria son, no se olvide, variedades de la lengua española y de las letras españolas que siguieron cultivando después de su expulsión.

Creo que es una realidad afortunada y reconfortante el hecho de que el español no haya sido solo la lengua vehicular de la ortodoxia católica en la España presuntamente unánime de Isabel y Fernando o de Felipe II y monarcas posteriores. Sabemos bien que hubo españoles protestantes que manifestaron su disidencia en los Países Bajos, en Francia, Inglaterra o Italia, y lo hicieron haciendo un uso magistral de la lengua española (Casiodoro de Reina, Juan de Valdés, Juan de Luna… ). Pues bien, el español sirvió también para expresar la fe religiosa y la peculiar cultura de los moriscos y los judíos. Y ello, qué duda cabe, engrandece al español. No habría nada más reduccionista y empobrecedor que una lengua que sólo sirviera para expresar una sola fe y una sola cultura.

No habría nada más reduccionista y empobrecedor que una lengua que sólo sirviera para expresar una sola fe y una sola cultura.

Pienso, por ejemplo, en los himnarios en bajo alemán de las comunidades cerradas de anabaptistas en Estados Unidos y Canadá, amish o hutteritas. Una lengua étnica y una religión étnica son la maldición más sofocante que cabe imaginar. Las letras aljamiadas, la morisca y la judeo-española, han contribuido a que la sociedad española y el español no se convirtieran nunca en nada semejante. Y, correlativamente, las literaturas aljamiadas morisca y sefardí se libraron de ser puras literaturas étnicas gracias a que están en español.

La segunda vertiente que hace de la aljamía algo ejemplar y digno de estudio, es el simple hecho de que unas comunidades marginadas fueran capaces de idear un sistema gráfico para escribir en español usando unos alfabetos que, como el árabe, eran a priori especialmente inadecuados para representar una lengua románica.

Y sin embargo lo consiguieron, y ese sistema se ha mantenido con una más que sorprendente regularidad y uniformidad a lo largo de varios siglos, cuatro o cinco entre los moriscos, y siete entre los judeo-españoles. El sistema gráfico de la aljamía ha servido para crear un corpus de obras literarias, o no literarias, de enorme variedad e importancia histórico-cultural, y en ocasiones de notable valor estético. Y todo ello en una geografía muy dispersa, y sobre todo sin que existiera nada parecido a una academia de la lengua, una autoridad lingüística de cualquier tipo, o un canon de escritores prestigiados que pudiera servir de modelo de corrección lingüística.

Las lenguas, en efecto, hay veces que para nada necesitan de un Imperio. Su propia dinámica y la vitalidad y apego de unas comunidades a su identidad, se bastan y sobran para que las lenguas hayan persistido, hasta que las comunidades morisca y sefardí dejaron, simplemente, de existir.

Al sistema gráfico peculiar de la aljamía morisca y a sus textos se ha dedicado el curso que clausuramos ahora.

Ha sido un curso muy intenso, y estoy seguro de que también muy provechoso. Desde la Fundación Menéndez Pidal se os felicita a todos, profesores y alumnos. Una felicitación especial tengo que dirigirla a Juan Carlos Villaverde, máximo promotor y organizador de este curso. Es una felicitación no del todo gratuita ni desinteresada, porque va acompañada del deseo de que se repita la experiencia, y que el próximo año pueda organizarse un curso similar a este.

[Palabras pronunciadas en la Biblioteca Nacional de España en el acto de clausura del curso «Escritos en lengua moriega. Introducción a la lectura de los textos aljamiados moriscos», impartido en Madrid por la Universidad de Oviedo en julio de 2022].

Cuando el español también se escribía en grafía árabe

Los textos aljamiados son, sin duda, la producción intelectual más genuina de la minoría hispano-islámica (e hispanohablante) de mudéjares y moriscos. Se trata de textos en lengua española, pero escritos con grafía árabe. Se conservan unos doscientos manuscritos (de los siglos XV-XVII), en su mayoría procedentes de Aragón (algunos de Castilla), custodiados en bibliotecas públicas españolas (Biblioteca Nacional de España, Real Academia de la Historia y CSIC, principalmente) y extranjeras, así como en algunas bibliotecas particulares.

Esta producción textual constituye una manifestación muy característica de la España multicultural, que representa –junto al judeoespañol de los sefardíes– una singularidad destacable, aunque poco conocida, de la lengua española.

Los textos aljamiados fueron escritos por los mudéjares españoles y los moriscos. Los mudéjares eran los musulmanes que, tras la Reconquista, permanecieron en los reinos cristianos medievales, súbditos de sus reyes. Los moriscos (o cristianos nuevos de moros) son los antiguos mudéjares obligados a bautizarse y a su conversión al cristianismo: en 1502, para la Corona de Castilla (las dos Castillas, Extremadura y Granada); y en 1526, para la corona de Aragón (Aragón, Cataluña, Baleares y Valencia). Por lo general, los moriscos –tras su conversión obligatoria– continuaron aferrados a su antigua religión (como criptomusulmanes) hasta el momento de su expulsión (1609-1614) y consiguiente diáspora por el Mediterráneo, sobre todo por el Norte de África.

Los textos aljamiados constituyen una singularidad del patrimonio bibliográfico español que solo desde hace poco ha comenzado a conocerse y difundirse.

Son textos en su mayoría traducidos del árabe, aunque algunos también son de creación libre, sobre todo los poéticos (como el célebre poema de Yúçuf, en cuaderna vía). No faltan tampoco algunos manuscritos que incorporan textos de la España cristiana, textos literarios y otros, como algunas colecciones de recetas médicas.

Poema de Yuçuf Materiales para su estudio por Ramón Menéndez Pidal

El poema de Yuçuf, materiales para su estudio por Ramón Menéndez Pidal

Los textos aljamiados en La Fundación Ramón Menéndez Pidal

Con la publicación de El poema de Yuçuf (1902) por Ramón Menéndez Pidal se iniciaba la edición científica de los textos aljamiados, a la vez que inauguraba con rigor metodológico el laboreo de esta peculiar parcela de la lengua española en su dimensión variacional. Estos textos son una manifestación semejante al español de los judíos en su época peninsular o los sefardíes en la diáspora que, al igual que estos, los moriscos llevaron fuera de España con su expulsión.

Paralelamente Menéndez Pidal, en su discurso de ingreso en la RAE (1902) sobre las fuentes del El condenado por desconfiado de Tirso de Molina, se ocupaba de otro texto aljamiado, antecedente inmediato de la obra de Tirso de este tema de larga tradición oriental.

Esta línea de investigación iniciada con Don Ramón sería especialmente cultivada por uno de sus discípulos, Álvaro Galmés de Fuentes, que daría lugar a la presencia ininterrumpida de estos estudios en la Universidad de Oviedo.

La Fundación Ramón Menéndez Pidal cuenta en su haber con un extenso fondo bibliográfico de literatura aljamiado-morisca

La Fundación Ramón Menéndez Pidal cuenta en su haber con un extenso fondo bibliográfico de literatura aljamiado-morisca. En la Biblioteca de la Fundación están las obras clásicas de estudios aljamiados, algunas dedicadas por sus autores a Don Ramón.

Durante años la Fundación editó la Colección de Literatura Española Aljamiado-Morisca (volúmenes 10,11 y 12). También coeditó con la Universidad de Oviedo el Glosario de voces aljamiado-moriscas (Oviedo 1994). Además editó el libro póstumo de Álvaro Galmés Estudios sobre la literatura española aljamiado-morisca (2004) que se presentó en la Fundación.

Curso Aljamiado Madrid julio 2022

Curso de especialización “Escritos en letra moriega. Iniciación a la lectura de los textos aljamiado moriscos”

El curso Escritos en letra moriega. Iniciación a la lectura de los textos aljamiado-moriscos, que se celebró en julio 2022 en Madrid (impartido en su totalidad por profesores de la Universidad de Oviedo), tiene marcado carácter internacional, con alumnos de universidades y centros de investigación de Finlandia, EE UU, Israel, Egipto, Argelia, Albania, Francia, Polonia, así como algunos alumnos de la Universidad de Oviedo y de otras universidades españolas.

Este curso de especialización se celebró en la sede de la Fundación Ramón Menéndez Pidal y la sesión final se realizó en la Biblioteca Nacional de España que cuenta con una rica colección aljamiada.

El curso capacita a quienes lo realicen con la herramienta filológica adecuada para adentrarse en la lectura e interpretación de esta literatura, tan islámica como española, inédita en buena medida y, todavía, poco frecuentada por los estudiosos.

Puedes consultar el programa aquí.