Luis Vélez de Guevara

LA SERRANA DE LA VERA, de Luis Vélez de Guevara





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LOS QUE HABLAN EN ESTE ACTO SEGUNDO Ver Fol. 23r
 
GILA.
MINGO.
MADALENA.
GIRALDO.
DON LUCAS, capitán.
DON GARZÍA.
CABO DE ESCUADRA.
ANDRÉS.
GERÓNIMO.
REYNA DOÑA ISABEL.
DON FERNANDO, rey.
DON RODRIGO GIRÓN, maestre de Calatraba.
SARGENTO.







ir al inicioir al finalACTO SEGUNDO

 
Gila, junto al vestuario asida de la manzera de un arado, como que está arando, y una aguijada en esotra mano, y dize:
 
Redondilla
Gila.
  ¡Aquí, Naranjo! ¡A, bragado! Ver Fol. 24r 1055
Malas adibas te den.
¡Cexar y dalle también!
¡O!, pues si dexo el arado,
  la aguixada os he de her
entre los cuernos pedazos, 1060
que ya conozéys los brazos
que Gila puede tener.
  ¿Otra vez? ¡Buelbe aquí, loco!
¡Ojo las cozes que da!
¿Qué mosca te picó ya? 1065
¡A, bragado! Poco a poco.
  ¡O!, que te dé rabia mala.
¡Respingar y a ello, eso sí!
Pues si apaño desde aquí
un guijarro, no habrá vala 1070
  que salga de la escopeta
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º43
tan recia como saldrá
desde mi brazo. ¡Merá!
¿Qué diabros te inquieta?
  ¿Eso sí?; pues a de ser 1075
arar y no respingar;
que respingar y no arar
con otra lo podréys her
  que sufra menos que yo
condición y parezeres 1080
de alimañas y mugeres; Ver Fol. 24v
al fin, que aunque me formó
  el zielo con ese ser,
ya no podré a mi pesar
dexarlo de confessar 1085
por no parezer muger,
  que es lo que yo más desseo;
que el varonil corazón
me dió con esta pensión.
De Gargata la Olla creo 1090
  que torna Mingo.
 
De adentro Mingo.
 
Mingo.
¡Jo, jo!
¡Jo, jo, burra de vellaco!
Gila.
¿Qué ay, Mingo?
Mingo.
En viéndote aplaco*
cualquiera cólera.
Gila.
Yo
  te agradezco la fineza. 1095
¿Qué hay de nuevo en el lugar?
Mingo.
Mucha noche y dessear
el día de tu belleza,
  que denpués que estás arando
44LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
en el lugar no amaneze. 1100
Gila.
Que vienes de humor pareze.
Mingo.
Vengo, Gila, desseando
  ver tus ojos y mirar
las flores que dan tus pies,
y besártelos dempués. 1105
¡A! ¡Si quisieses amar!
  ¡Si dieses como las otras
zagalas en dar favores
a sus firmes amadores!; Ver Fol. 25r
pero luego te enquillotras 1110
  en tratándote de amor,
y no quieres conozer
cómo naziste muger.
Todo es fiereza y rigor,
  todo es matar; y a la fe, 1115
Gila, si en mirallo das,
que matan tus ojos más,
pero es de amores.
Gila.
No sé,
  Mingo, lo que has visto en mí
agora más que otras vezes. 1120
Mingo.
Lo que agora me parezes
sienpre, Gila, conozí;
  mas no he tenido ocasión
de dezirte lo que siento,
sino es esta vez que intento 1125
declararte mi pasión.
  Y no sé lo que se tienen
un onbre y una muger
a solas, que aun sin querer,
a maiores cosas vienen. 1130
  Dígalo* fray Juan Guarín**
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º45
y otros muchos que a tentado
la soledad y an gozado
de altas enpresas el fin;
  que en cuantas mugeres ves 1135
que casi imposibles son,
alcanza más la ocasión
que el amor ni el interés.*
¿Aquel cuento no has oydo Ver Fol. 25v
de aquel rey que por ay 1140
dizen que estaba de sí
tan loco y desvanezido,
  que no pensaba que avía
otro honbre criado el zielo
más perfeto sobre el suelo, 1145
y estando mirando un día
  por los resquicios acaso
de una puerta, descubrió
a la reyna dentro, y vio
que tenía, ¡estraño caso!, 1150
  en los brazos un enano
(escarmiento de señores)
haziéndole mil amores
sólo porque le halló a mano,
  olvidando la ermosura,* 1155
la grandeza y perfeción
del rey, porque la ocasión
goza de la coiuntura?
  Ésta ha sido la que a mí,
Gila, me da atrebimiento 1160
de dezirte lo que siento.
Ama y bolberás por ti,
  que viéndote tan hermossa,
tan moza, tan alentada,
46LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
tan vien vestida y calzada, 1165
tan discreta, tan ayrosa, Ver Fol. 26r
  los que de las quexas suyas
ven que no tienes cuidado,
an dicho que lo as dexado
por faltas secretas tuyas; 1170
  y bien se ve que an mentido,
porque no pueden caber
en tan hermossa muger
otras faltas que su olvido.
  Ama, Gila, pues que ves 1175
que ama el oso, el jabalí,
el toro, el jumento.
Gila.
Assí
querrás tú.
Mingo.
Gila, denpués
  que te conozco, no soy
señor de mi libertad; 1180
y si va a dezir verdad,
tan enquillotrado estoy,
  que he de her un disparate
si a la mano no me vas,
adonde nunca jamás, 1185
Gila, me encuentren.
Gila.
No trate,
  pues consiste en mí el remedio,
tu amor de temeridades.
Si a amarme te persuades,
y no hay mar ni monte en medio 1190
  que lo estorbe, yo procuro
hazerte, Mingo, favores.
Dime requiebros y amores.
Mingo.
Gracias al zielo que el muro
  de inposible tan estraño 1195
rindió al amor el desdén.
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º47
Yo me doy el parabién Ver Fol. 26v
y adoro tu desengaño,
  pues te alumbró a conozer
la nezedad que hasta aquí 1200
as hecho. Yo estoy sin mí,
Gila, de amor y plazer.
  ¿Qué requiebros te diré
que igualen a tu hermosura?
¿Sol? Ya es viejo y su fegura 1205
no llega, Gila, a tu pie;
  que es cariredondo y roxo,
y no tiene pies ni manos.
¿Pues luna? No es de cristianos,
y es mudable a cada antojo. 1210
  ¿Estrella? Mirado bien
es requiebro de rey mago.
Si ángel del zielo te hago,
te vengo a ofender tanbién,
  porque no ay ángel nenguno 1215
que menos de cinco mil
años tenga. Pues si abril
de los campos, todo es uno,
  porque á que el abril nació
otros cinco mil también, 1220
y que este nonbre te den
nunca bien me parezió,
  porque al más florido prado
suele un jumento atreverse
y un caminante ponerse 1225
a dexarlo perfumado,
  sino es que a tan malhechores*
les hazen contradición
las hortigas, porque son Ver Fol. 27r
48LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
mesegueros de las flores.* 1230
  Pues si te trueco el cabello
en oro, la tez en plata,
las mexillas de escarlata
en nácar, el blanco cuello
  en el más terso marfil, 1235
la roxa boca en coral
y los dientes en cristal
con el aliento de abril,
  y otras cosas que aun los rudos
troncos lo publican ya, 1240
para tu beldad será
trocarte, Gila, en menudos;
  y siendo tu cuerpo entero
carne y güeso como todos,
herte con estos apodos 1245
aparador de pratero.
  Lo que te podré dezir
es que le an dado tus ojos
al alma tales antojos,
que la han de her malparir,* 1250
  si antes beber no me dexas
por esa voca penada.
Pero lo que más me agrada,
Gila, en ti son las orexas,
  que cada vez que te pinto 1255
acá en la imaginación,
no las hallo, porque son,
Gila, orexas de corinto; Ver Fol. 27v
  y si mordellas me dexas,
será favor soberano, 1260
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º49
porque tengo el gusto alano
que se me va a las orexas.
Gila.
  ¿Pequeñas te an parezido*
mis orexas?, y te he dado
plato de orexas, guisado* 1265
de que tú solo as comido,
  ¿y aun no quedas satisfecho?
Mingo.
Espero fabor maior,
que es el huego y el amor
de esa condición.
Gila.
Sospecho
1270
  que tomarás una mano
agora si te la doy.
Mingo.
Y de allí a los pies me boy,
que no quiero ser villano.
  Dame a besar su cristal, 1275
su marfil, niebe, su cielo.
Gila.
Toma.
Mingo.
¡A! ¡Pesar de mi agüelo!
Gila.
¿Tanto bien puede hazer mal?
Mingo.
  Que me matas, Gila, ¡suelta!
Gila.
Mingo, ¿no ves que te quiero 1280
favorezer?
Mingo.
Yo no espero
favor de ti.
Gila.
Estoy resuelta
  de que sea esta amistad
apretada entre los dos.
Mingo.
Afloxa, Gila, ¡por Dios!, 1285
que yo diré la verdad. Ver Fol. 28r
Gila.
  ¿A la primer buelta cantas
en el tormento, gallina?*
50LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
Mingo.
Los güesos me as hecho harina.
Gila.
¿De aquesto poco te espantas? 1290
Mingo.
  ¿Esto es poco, ¡pesi a mí!,
y me as dexado sin dedos?
Gila.
Qué bueno para los miedos
que yo te he tenido a ti
  viéndome sola contigo, 1295
muger y en un despoblado.
Mingo.
Oy sólo lo has confesado,*
pero mi mano es testigo,
  aunque no podrá firmallo,
que eres fiera y no muger, 1300
que eres tenaza en morder
y en el aspereza rallo,
  albarda en matarme, espuela*
en picarme el corazón,
sastre en mentirme afición, 1305
lobo y çorra en la cautela,
  muger en arrepentirte,
escrivano en apretar,
cebolla en herme llorar,
vestido viejo en reyrte, 1310
  suegra en mostrarme rigor,
en la voluntad cuñado,
en la ingratitud criado
y en las promesas señor;
  memoria en atormentarme, 1315
tiempo en burlarme sotil, Ver Fol. 28v
marzo en la cola, alguazil*
en prenderme y no soltarme,
  en mudanzas bayle y mar,
más tiessa en tu parezer 1320
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º51
que de gorra suele ser
el alcalde de un lugar,
  en lo zayno coz, mostaza
en lo huerte, en lo royn
nezio rogado, rozín 1325
en querer ser tú almohaza,
  en el sacudirte galgo,
en maltratar pechos tos,
en dar pesadunbres «vos»
de la voca de un hidalgo, 1330
  en tener bueltas espada
y en nunca tenellas vira,
en desdezirte mentira,
casamiento en ser pesada.
  Quédate, que yo me voy 1335
donde jamás buelba a verte;*
aunque voy, Gila, de suerte
que an de darte nuebas oy
  de que me an visto ahorcar.
Gila.
Buelbe, Mingo, que no quiero 1340
verte morir, pues no espero
ninguna cosa heredar;
  antes pretendo, si gustas,
hazerte favores más
si tú apercebido estás 1345
que para cosas tan justas Ver Fol. 29r
  tengo el pecho más umano.
Mingo.
Ya no quiero más favor,
que me has quitado el amor,*
Gila, como con la mano. 1350
 
Entre Madalena alborotada.
 
Romance
Madalena.
  Gila, ¿qué esperas aquí?
Gila.
¿Qué ay de nuebo, Madalena?
52LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
Madalena.
El concejo alborotado,
toda la villa rebuelta.
Gila.
¿De qué modo?
Madalena.
El capitán
1355
que, Gila, con la escopeta
del lugar echaste un día,
a dado al lugar la buelta
con más de dozientos onbres
de compañía, que piensa 1360
satisfazer el agrabio
con abrasarnos la tierra.
Por escusar el concexo*
alborotos y rebueltas
con los soldados, al campo 1365
les sacaron tres terneras,
veynte carneros, dos vacas,
de pan como el sol -que apenas
entre la niebe y el pan
no hay nenguna diferenzia- 1370
seys anegas, un corral
de gallinas, ocho espuertas
de longanizas, chorizos
y perniles de la sierra,
muchos cabritos y gansos,
mucha fruta de la Vera Ver Fol. 29v 1375
y seys pellejos, sin esto,
de vino, que casi tienbla
de edad, tinto y blanco y tal
que haze hablar en varias lenguas 1380
a los que aprenden sus brindis,
a los que beben su cencia,
y sin esto cien escudos
al capitán por que hiziera
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º53
la gente pasar a Cuacos, 1385
a Valdeflor o a la Venta.
A cuio presente, Gila,
no dieron otra respuesta
que colgar quanto te he dicho,
sin temor y sin vergüenza 1390
de Dios ni del rey, del rollo
(como si estas cosas hueran
ladrones o pesos falsos)
y entrársenos por las puertas.
Entró el capitán delante
todo plumas, la gineta 1395
en la mano, y un mochacho
que le lleba una rodela;
todos tras él, disparando,
de cinco en cinco en hilera, 1400
y al son de los atanbores,
plumas dando, haziendo piernas.
Uno con una alabarda,
dando carreras y bueltas,
como processión los rixe, 1405
y el que lleva la vandera
la va tremolando al ayre,
que es de más colores hecha Ver Fol. 30r
que el pendón de un sastre,** toda
llena de cifras y letras, 1410
que, según el sacristán,
que es astrólogo y poeta,
leió desde el campanario,
a dicho que dize en ellas
«Gila y Lucas».
Gila.
Mal la cifra
1415
con el intento concierta,
si ésas son muestras de amor
y esotras de nuestra ofensa.
54LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
Madalena.
Después que pasaron todo,
otra compañía llega 1420
de mugeres que llebaban,
que tanbién van a la guerra,
todas puestas de camino
y en jumentos cavalleras,
más afeytadas de cara 1425
que una casa de un aldea.
A la de tu padre, Gila,
llegaron dêsta manera,
no sé con qué intento, prima;
sólo sé que mandó apriessa 1430
cerrar las puertas; y yo
por una falsa pequeña
que al campo sale, he venido
corriendo a darte estas nuebas.
Gila.
¡O, pesar de mi descuydo, 1435
que dexasse mi escopeta
en casa esta vez! Mas vaya,
que no inporta mientras lleba
Gila a si mesma consigo Ver Fol. 30v
y esta honda y cuatro piedras, 1440
que suele, si al ayre escupe,
hazer tenblar esta sierra.
Mete, Mingo, en el corral
esos bueyes, y esa rexa
guarda en el cortixo, y vamos, 1445
que allá te aguardo.
Mingo.
Eso huera
a no tener miedo yo.
Gila.
¡Bibe el zielo, Madalena,
que an de saber oy quién es
la serrana de la Vera! (Vanse.) 1450
Entre Giraldo solo. Tocando adentro la caxa.
 
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º55
Endecasílabo
Giraldo.
  Abre de par en par, Pascual, las puertas,
y el señor capitán entre en buen ora:
veamos qué pretende de mi cassa,
que reyes, a Dios grazias, y justicia
tenemos para agrabios semejantes. 1455
Capitán.
Hagan alto a la puerta dêsta casa
hasta que avise yo, señor sargento. (Entre.)
De adentro:
 
Alto de mano en mano. ¡Alto! ¡Alto!
Giraldo.
Aquí está el dueño dêsta casa humilde:
el señor capitán haga en mí y ella 1460
quanto gusto le diere; pero mire
que ay Dios y que ay justicia.
Capitán.
Alzad, Giraldo
que no vengo a ofenderos, sino a daros
ocasión de que onrréis la sangre vuestra.*
Giraldo.
De la nobleza que tenéys days muestra; 1465
  pero, ¿cómo, señor, queréys que piense
que me venís a onrrar dêsta manera,
Sacándome las puertas de los quizios
para entrar en mi casa?
Capitán.
Con intento
de lo que digo a sido. Estadme atento. 1470
  Ya estaréys de mi sangre satisfecho Ver Fol. 31r
primeramente.
Giraldo.
Vuestra noble sangre
es la más noble de Plasencia, y creo
que a vuestro padre conozí, y aun fuera
de vuestro padre a vuestro agüelo y todo,** 1475
que fueron valerosos cavalleros.
Capitán.
Pues yo pretendo honrraros con hazeros,
56LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
  Giraldo, padre mío.
Giraldo.
¿De qué modo?
Capitán.
Si soys mi padre vos, cosa es bien clara
que a Gila quiero por mi esposa
Giraldo.
Agora
1480
digo, señor don Lucas, perdonadme,
que no venís a onrrarme, sino sólo
a burlaros de mí.
Capitán.
Giraldo, amigo
veras son y muy veras las que os digo.
Giraldo.
  Gila no es para vos, señor don Lucas 1485
que es una labradora, hija de un onbre
llano y humilde, aunque de limpia sangre:
rica para el lugar donde a nazido,
pero no para vos, que soys tan noble.
Buscad una señora que os iguale, 1490
que Gila para vos muy poco vale.
Capitán.
  Antes de su valor, Giraldo, naze
el pretendella yo, que su ermosura
y su valor me tienen inclinado
de tal manera, que ninguna cosa 1495
será causa a poder dêsto apartarme;
y ésta ha sido tanbién la que me obliga
a venir como veys a vuestra cassa
y a Gargantalaolla, porque tengo
patente general para aloxarme 1500
por todos los lugares de la Vera.
Sólo este bien de vos mi dicha espera:
Gila a de ser mi esposa y vos mi padre,
que ¿qué madre mexor puedo a mis hijos Ver Fol. 31v
darles que una muger que es tan famosa? 1505
No repliquéis palabra, sino dadme
las manos a vesar, y áganse luego
las escrituras; que la hazienda vuestra
con la poca que tengo de mis padres
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º57
aiudarán para pasar, Giraldo, 1510
en Plasencia muy bien, cuando yo quiera*
dexar la guerra y retirarme a vida
más sosegada y menos divertida.
Giraldo.
  Ya fuera nezedad y grosería
no admitir la merzed, señor don Lucas, 1515
que hazéys a Gila y a mi sangre. Digo
que quanto yo tuviere es vuestro todo,
y no será tan poco que no sea
para pasar muy bien en cualquier parte,
aunque colguéys la azada y los arados; 1520
y hágaos el zielo, amén, buenos casados.
Capitán.
  Dadme la mano como padre, y luego
a Plasenzia enbiaré para que traygan
las amonestaciones, que con una
desposarnos podremos; y esto sea 1525
con el maior silencio que pudiéremos,
por que mis deudos no lo contradigan.
Giraldo.
Disponéys como cuerdo vuestras cosas:
dadme los brazos, que mi hazienda es vuestra,
mi onor, mi Gila. Y vuestra conpañía 1530
alóxesse en mi casa toda junta,
y vos hazed y deshazed en ella,
que estoy loco de gusto, porque días
tan alegres los padres enloquezen. Ver Fol. 32r
Capitán.
Mis nobles pensamientos lo merezen. 1535
Giraldo.
  Para que vaian a llamar a Gila
me dad licencia, porque está en la arada,
si va a dezir verdad.
Capitán.
Del mismo modo
que salió dêlla para rey de España
Banba, puedo estimar que salga Gila, 1540
Giraldo, para reyna de mi alma.
58LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
Giraldo.
Razones son de vuestro heroyco pecho.
Bolbé a abrazarme.
Capitán.
Muy en ora buena.
 
Entre Gila con la honda en la mano y en ella puesta una piedra, y Madalena con ella.
 
Gila.
¿Es esto lo que dizes, Madalena?
Madalena.
  Todo el rigor se convirtió en abrazos. 1545
Gila.
Yo he hechado a perder oy la maior cólera
que e tenido en mi vida.
Giraldo.
Gila.
Gila.
Padre.
Giraldo.
Muy bien venida seas.
Gila.
Yo venía
más belicossa que era necesario
para lo que he hallado, pues los brazos 1550
señal de amistad son. Adiós, que quiero
a la arada tornar como primero.
Giraldo.
Buelbe acá, Gila, mira que te aguardan,
con la dicha maior que muger tubo,
el zielo y la fortuna.
Gila.
¿Anme elegido
1555
por general, por rey, obispo o papa?
¿He heredado las casas, las haziendas
de los señores de Castilla? ¿Vienen
por mí para gran turca bautizada?
¿Llámanme para herme prencipessa 1560
de Castilla y León, o prestejuana
en las Indias, del Cairo gran señora,
u de Alimaña y Roma enperadora?
Giraldo.
  Muy altos son tus pensamientos, Gila. Ver Fol. 32v
Gila.
Pedilde, padre, cuenta a las estrellas 1565
de esa altibez, pues ellas son la causa.*
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º59
Giraldo.
Medir con la humildad del nazimiento,
Gila, la voluntad y el pensamiento.
Gila.
  ¿Qué dicha, padre, al fin es la que aguardo
del cielo y la fortuna?
Giraldo.
Tu remedio.
1570
Gila.
Pues qué, ¿quieres casarme?
Giraldo.
Sí , y advierte
si es dicha la que aguardas, pues te caso
con el señor don Lucas, cavallero
de los Caravajales de Plasencia,
y juntamente capitán, que a sólo 1575
este efeto no más, Gila, a venido
a Gargantalaolla.
Gila.
Hasta agora
me imaginaba, padre, por las cosas
que yo me he visto her, onbre y muy onbre,*
y agora echo de ber, pues que me tratas 1580
casamiento con este cavallero,
que soy muger, que para tanto daño
a sido mi desdicha el desengaño.
  No me quiero casar, padre, que creo
que mientras no me caso que soy onbre. 1585
No quiero ver que nadie me sujete,
no quiero que ninguno se imagine
dueño de mí; la libertad pretendo.
El señor capitán busque en Plasencia
muger de su nobleza que le yguale, 1590
que yo soy una triste labradora
muy diferente dêl, para los canpos
buena que me conozen, y no quiero Ver Fol. 33r
meterme agora a cavallera y herme
muger de piedra en lo espetado y tiesso, 1595
encaramada en dos chapines, padre,
60LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
y con un verdugado hecha canpana,
lominaria con una lechuguilla,
aprendiendo de nuebo reverenzias,*
que será para mí darme ponzoña, 1600
y Gila no es buen nonbre para doña.
Capitán.
  No es bien que despreciéys, hermoso dueño
de mis desseos y del alma mía
-perdóneme Giraldo, vuestro padre,
que desde aquí le tengo ya por mío-, 1605
amor que se reduze a pensamientos
tan bien nazidos, tan en onrra vuestra,
que por vida de vuestros dos luzeros,
ojos del zielo de esa hermosa cara,
que abéys de ser al lado de don Lucas, 1610
si merezco esa mano, otra Semíramis,
otra Evadues y Palas española.
Gila.
Esa razón me puede obligar sola,
por imitar a vuestro lado luego
a la gran Isabel, que al de Fernando 1615
enprende heroycos hechos; que si vivo,
y ocasiones me ofreze la fortuna,
a de quedar contra la edad ligera
fama de la serrana de la Vera.
Capitán.
  Pedidme albricias, por que os dé desseos 1620
nuebos, almas y vidas con que amaros.
Gila.
Aunque no supe amar, pienso pagaros.
Madalena.
  Goza el estado muchos años, Gila. Ver Fol. 33v
Gila.
Será para serbirte, Madalena.
 
Don Garzía de camino.
 
D. Garzía.
Nunca en la Vera imaginé alcanzaros. 1625
Capitán.
Seáys muy bien venido, don Garzía,
que avéys estado a fee bien desseado.
¿Cómo avéys, en efeto, despachado?
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º61
D. Garzía.
  Luego en llegando me aprobó el consexo,
aunque llegué a ocasión a Salamanca 1630
para España bien trágica.
Capitán.
¿En qué estado
queda el príncipe?
Romance
D. Garzía.
Oydme con cuydado.*
  Después que de la carrera
de aquel caballo que a España
fue el de Troya, pues a sido 1635
de tan gran desdicha causa,
quedó el príncipe don Juan
tan enfermo en Salamanca,
de su mal lograda vida
con tan pocas esperanzas, 1640
Fernando y doña Isabel,*
la jornada de Granada**
dexando, dieron la buelta
a llorar tan gran desgrazia.
Siete dotores lo curan, 1645
y entre ellos el de la Parra,
nuebo Galeno español*
que a Esculapio se adelanta.
Todos hasta el catorzeno
la vida al príncipe alargan, 1650
y el de la Parra una noche
le dize tales palabras:
«Muy malo está vuestra alteza Ver Fol. 34r
don Juan, príncipe de España;
al cuerpo faltan remedios, 1655
acúdanse a los del alma.»
62LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
La muerte a nadie perdona,
que de los reyes las guardas
atropella y no respeta
como mayor rey la manda. 1660
Tres oras tenéys de vida,
y la una ya se pasa,
que de la vida es el pulso
el relox que las señala.
Quien os engaña no os quiere, 1665
y a quien oy os desengaña
debéys más, que las lisonjas
aquí no sirben de nada.
Sin herederos vos dexa**
el cielo: secretas causas 1670
debe de aver que lo ordenan,
que en la tierra no se alcanzan.*
El reyno, por vuestra muerte,
queda a la señora infanta;
anpare Dios a Castilla 1675
y a bos os perdone el alma.»
Valor mostrando, responde
el príncipe al de la Parra:
«Con ser la verdad primera*
que me han dicho, no me espanta. 1680
Natural cosa es la muerte;
sólo me aflige la falta
que puedo hazer a Castilla,
aunque dexo tres hermanas; Ver Fol. 34v
pero Dios, que determina 1685
que muera, sabrá amparalla
con herederos que importen
más a su yglesia romana.»
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º63
Y recibiendo de nuebo
los sacramentos, dio el alma 1690
al zielo, luto a Castilla
y general llanto a España.
En la catedral se hizo
un túmulo, cuia rara*
fábrica admiró en su pompa 1695
la architectura romana.
El edificio soberbio
las cuatro especies mostraba
de las colunas antiguas
que inventó Efesia y Acaia: 1700
las dóricas y corintias,
las jónicas y tuscanias,
que el español mauseolo
asta los zielos levantan
sobre los envasamientos 1705
de pedestales y vasas,
quadros echinos bozeles,
lengüetas, escitas, çanjas,
nazelas, filetes, plintos,*
murezillos, contravasas, 1710
trochilos, planos, talones,
armilas, gradillas, vandas,
cuio hermoso frontispicio
con el capitel rematan
arquitrabes y cornixas, 1715
frisos y molduras varias, Ver Fol. 35r
coronas, gulas, casetos,
gotas, balaustres, armas,
exes, triglifos, metopas,
ténpanos, linteles, janbas. 1720
64LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
Tocaba el capel ardente
en la cúpula musayca
de la capilla maior,
adonde un águila estaba
al sol provando sus hijos, 1725
y uno dêllos con las alas*
batiendo sus rayos de oro,
con unas letras doradas
que dizen: «Éste es mi nido.*
¡Adiós, grandezas humanas, 1730
que parezéys muy pequeñas
desde tan alto miradas!»
Doze pendones pendían
luego con las castellanas
y aragonesas insinias; 1735
y en el capitel, España,*
armada como la pintan,
pisando ielmos y espadas,
cuias lágrimas son letras
que dêsta suerte lloraban: 1740
«Yo he perdido solamente,
que el príncipe don Juan gana
más dichosas monarchías,
conquistas más soberanas.»
Al lado derecho suyo 1745
estaba tanbién la fama,
y al siniestro la fortuna, Ver Fol. 35v
que rendida se mostraba,
y más abaxo la muerte,
arrepentida y turbada, 1750
reclinando el flaco cuerpo
sobre su corba guadaña.
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º65
En medio dêste edificio,
que ardiendo en luzes estaba,
el del príncipe pusieron, 1755
armado con blancas armas,
la corona en la cabeza,
puesta la mano en la espada,
dando ocasión a los ojos,
que con lágrimas cegaran. 1760
Mostrando el valor que tienen
los católicos monarcas,
a las obsequias asisten;
y luego, en siendo acabadas,
los monteros de Espinosa 1765
el cuerpo en onbros levantan
y a la bóbeda le lleban,
donde un secretario aguarda,
que toma por testimonio
que queda en aquella caxa 1770
de plomo el cuerpo; y con esto
todos los actos se acaban,
previniendo el juramento
de la infanta doña Juana,**
que mil años guarde el zielo 1775
como a menester España.
Capitán.
  Notable desgrazia a sido.
Giraldo.
Toda esta vida es desgrazias.
Gila.
Las lágrimas, Madalena, Ver Fol. 36r
de lástima se me saltan. 1780
Madalena.
No te he visto jamás tierna
sino es oy.
Gila.
La misma causa
trae consigo el llanto, prima.
Capitán.
Ay nobedades estrañas.
D. Garzía.
¿Dónde a de estar la vandera? 1785
Capitán.
Aquí, que el cuerpo de guardia
66LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
quiere Giraldo que sea
dentro de su misma casa.
Vamos a aloxar la gente.
Adiós, Giraldo.
Giraldo.
Dios vaia
1790
con vos.
Capitán.
Adiós, dueño mío.
Gila.
El mismo os guarde.
D. Garzía.
No es mala,
don Lucas, la motilona.
Capitán.
A Gila le dexo el alma.
 
Vanse don Lucas y don Garzía
 
Giraldo.
Aliña la casa, Gila, 1795
y haz que se pongan dos camas
para el capitán y alférez:
las sávanas nuevas saca
de tu axuar, y las colchas,
y enfunda cuatro almohadas, 1800
que no güela más que a linpio
todo, y quita de la sala
los ciegaiernos, que agora
sólo los ciega tu cara
y tu varonil valor, 1805
que es la dote que te casa;*
y a los capones más gordos
tuerze los cuellos, y mata
un lechón, y arroja dentro Ver Fol. 36v
de la olla dos torcazas 1810
palomas y algún sisón,
que de lo que toca a vaca
y carnero buena queda;
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º67
y mientras voy a la plaza,
pon la mesa, y queda adiós. 1815
 
Vase Giraldo
 
Madalena.
Prima Gila, ordena y manda,
que yo te aiudaré a todo,
Gila.
Vamos primero que nada
a ver del modo que ponen,
Gila, la vandera y armas. 1820
Madalena.
Soldados salen aquí
a jugar (si no me engaña,
Gila, la maginazión)
los dados sobre una caxa,
que así suelen herlo sienpre. 1825
Gila.
De buena gana jugara,
prima, los dados con ellos.
Madalena.
¿Sabes?
Gila.
Quando estubo en casa
del barbero la vandera
el año pasado, daba 1830
en mirar y aprendí el juego.*
Madalena.
Todo quanto ay se te alcanza.
Gila.
Por inclinación soy onbre.
 
Salgan Andrés y Gerónimo y otro soldado con una caxa y dados para jugar.
 
Andrés.
El socorro huego.
Gerónimo.
Vaia.
Andrés.
Que me ha picado, ¡por Dios!, 1835
el señor cabo de escuadra.
Cabo.
Pues adviértole que luego
muda la posta de guarda.
68LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
Andrés.
Dorabuena.
Gerónimo.
Más al onze.*
Andrés.
Esto paro a la trocada. Ver Fol. 37r 1840
Gerónimo.
Tire, que un onze ganó.
Andrés.
¡O cuatro vezes malaia
quien es desdichado y huega!
 
Llégase a ver jugar Gila y Madalena; saca el dinero y pónelo en la mesa y toma los dados.
 
Cabo.
¿Quiere jugar, camarada?
Gila.
De buena gana por cierto 1845
yo juego.
Cabo.
¿Hay dinero?
Gila.
En plata.
Cabo.
Moza varonil, ¡por Dios!
Andrés.
Herónimo, la serrana
es ésta que allá en Plasencia...
ya te acuerdas.
Gerónimo.
¿Pues no basta
1850
para memoria los toques
que contra negras y blancas
espadas nos dio a los dos
con sola una negra espada?
Su casa pienso que es ésta. 1855
Andrés.
Desimula agora y calla,
que antes de marchar un chirlo
le a de quedar por la cara.
Gila.
¿No juegan?
Andrés.
Pues, ¿por qué no?
Gila.
A todos digo.
Gerónimo.
Quien paga
1860
tan francamente no es mucho
que lo diga.
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º69
Cabo.
A todos gana.
Andrés.
Si no es a mí que no quiero.
Gila.
De varato se lo daba
si no ubiera puesto encima 1865
la mano.
Andrés.
Las suyas blancas
beso por esa merzed;
pero aténgome a mis garras.
Gila.
Pues conmigo se las corta,
so soldado. ¿No bastaba Ver Fol. 37v 1870
para conozer mi humor
lo que no á muchas semanas
que a los dos passó conmigo?
Andrés.
Mírelo bien sora honrrada.
Gila.
¿No es él a quien yo molí 1875
a espaldarazos que habla?
¿Tiene más que aber dexado
por los frascos, las reatas;
por el arcabuz, las mulas,
y las ruedas por las caxas? 1880
Andrés.
Quien lo imaginare digo,
que si no miente, se engaña.
Gila.
Para tales ocasiones
guardo yo estas bofetadas.
 
Dale una bofetada.
 
Andrés.
Las muelas me a echado fuera. 1885
 
Quítase la honda Gila
 
Gila.
Piedras, Madalena, y salgan
los gallinas por que acaben
de conozer la serrana.
Cabo.
Vuazé se tenga y ninguno
se mueba a sacar la espada, 1890
70LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
porque es muger en efeto
y es este cuerpo de guardia.
Andrés.
Basta que voaze lo diga.
Cabo.
Nunca una muger agrabia.
Gerónimo.
Así lo entiendo.
Cabo.
Pues sean
1895
amigos.
Gila.
¡No dizen nada!
Cabo.
Sus amigos quieren ser;
déme aquesa mano y basta,*
reyna.
Gila.
Yo no soy amiga
de gallinas.
 
Vanse Gila y Madalena, bolbiendo Gila la cara.
 
Cabo.
¡Muger braba!
1900
Ésta debe ser, sin duda,
la que tiene tanta fama. Ver Fol. 38r
Andrés.
Preguntádselo a mis muelas.
No más burlas con serranas. (Vanse.)
La reina doña Isabel y el maestre de Calatraba con ferreruelo de vaieta.
 
Endecasílabo
D.ª Isabel
  Seáys, maestre, bien venido.
D. Rodrigo.
Déme
1905
vuestra alteza su mano, que ya he dado
el pésame del príncipe a su alteza
que justamente...
D.ª Isabel
¿Cómo queda Alhama?
D. Rodrigo.
Ya lo sabréys de voca de la fama,
que esa fué la ocasión de aver venido 1910
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º71
a mostrar la tristeza, que las deudas
de mis obligaziones justamente
publican y en el suelo castellano...
D.ª Isabel
¿Cómo dexáis al conde vuestro ermano?**
D. Rodrigo.
  Bueno, señora, y de la misma suerte 1915
que yo, lleno del justo sentimiento
que a tal falta se debe, en las fronteras
de Archidona y Morón, donde a mostrado
que al príncipe...
D.ª Isabel
Es el conde un gran soldado.
D. Rodrigo.
  Los mal logrados años de su alteza 1920
son de ygual sentimiento con la falta
que tienen estos reinos de heredero
y más tan valeroso y tan amable...*
D.ª Isabel
Maestre, guárdeos Dios.
 
Éntrese la reyna y quede solo el maestre.
 
D. Rodrigo.
¡Valor notable!
  No pudo resistir el llanto y quiso 1925
entrarse por que nadie dezir pueda
que la ha visto llorar. ¡O castellana
Evadnes! ¡O Semíramis cristiana!
¡O invencible católica española!
Tú puedes ser dêl mundo Fenis sola. 1930
 
Entre el rey leiendo una carta.
 
Fernando.
  Maestre, ¿adónde está la reyna?
D. Rodrigo.
Agora
se retiró con sus altezas.
Fernando.
Basta,
que el Rey Chico me escribe deseoso
72LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
de hazer pazes conmigo y alianza,
que otra vez a Granada ponga sitio; Ver Fol. 38v 1935
porque, como sabéys, están en vandos
él y Muley** su tío, el que posee
la parte de la Alhambra. ¿A quién, maestre,
a vuestro parezer podré encargalle
esta ocasión? Porque el marqués de Cáliz*, ** 1940
el señor de Aguilar, el Guzmán Bueno
de Niebla, el gran Ribera adelantado
de Andaluzía y vuestro hermano el conde
y el de Palma se ofrezen a la inpresa,
ya que tengo jurada a la princessa. 1945
Redondilla
D. Rodrigo.
  Pues me llegáis a pedir
parezer, os lo he de dar,
que no tengo de engañar
a quien tengo de serbir,
  y hablar verdades me obliga 1950
después de Isabel y vos,
¡por vida de ambos a dos!,
o el mismo moro lo diga
  que en mis vitorias me alaba,
que toca aquesta ocasión 1955
a don Rodrigo Girón,
maestre de Calatraba.
  Bien me pueden perdonar
el de Cáliz y el de Niebla
que el mar de despojos puebla, 1960
el de Palma y Aguilar,
  el famoso adelantado
que tantos triunfos enseña,
mi ermano el conde de Ureña
que esta inpresa an desseado; 1965
  que son, como e visto yo,
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º73
entre desnudos azeros
generosos cavalleros,
pero más valientes no.
  Y por la cruz que estos pechos 1970
marca, que abéys de mirar Ver Fol. 39r
en brevbe tiempo juntar
a estos dichos muchos hechos.
  Los pendones castellanos
marchen a Granada, pues, 1975
que yo os la pondré a los pies
o me cortaré las manos.
Fernando.
  Dadme los brazos, maestre,
que esto fué, a dezir verdad,
probar vuestra voluntad. 1980
D. Rodrigo.
Mi propia sangre la muestre
  tantas vezes derramada.
Fernando.
No me tenéys que advertir;
lo que inporta es prevenir
brebemente la jornada, 1985
  que inporta la diligenzia,
y el hallarme yo presente,
baxando primeramente
por Guadalupe a Plasencia,
  a dar a unos vandos fin 1990
que ay entre Caravajales
y Estúñigas.
D. Rodrigo.
Las reales
presencias, señor, al fin
  acaban qualquiera inpresa
con más prisa y brebedad. 1995
Fernando.
Maestre, a vesar entrad
las manos a la princessa. (Éntrense.)
 
El sargento y don García
 
Sargento.
  Señor alférez, ya está
74LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
en orden la conpañía
para marchar.
D. Garzía.
No querría
2000
que se arrepintiesse ya
  si la moza le ha agradado,
como suele suceder,
por que no llegasse a ser
de veras lo imaginado Ver Fol. 39v 2005
  de burlas.
Sargento.
Con la ocasión
de acercarse el casamiento
debió de cunplir su intento,
que su altiva condición
  no pienso que de otra suerte 2010
pudiera nadie rendir.
D. Garzía.
Y aun así a sido esculpir
un diamante.
Sargento.
Muger fuerte.
D. Garzía.
  Esta noche es la primera
que rindió su voluntad. 2015
Sargento.
Pues si va a dezir verdad
ya amaneze; no quisiera
  que nos coxiera aquí el día,
porque es, según se me alcanza,
cierta señal de mudanza. 2020
D. Garzía.
Gente viene.
 
Salga don Lucas el capitán.
 
Capitán.
¿Es don García?
D. Garzía.
  Y el sargento.
Capitán.
Vamos, pues,
que ya coxió la venganza
lo que senbró mi esperanza,
y lo que Gila después 2025
  despierta abrá de llorar.
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º75
D. Garzía.
¡Buena moça!
Capitán.
Yo me fundo
en que no la tiene el mundo
en llegándola a gozar.
D. Garzía.
  Qué presto que el freno tascas. 2030
Capitán.
Con la que amor más estima,
en descubriendo el enima,
todo es bochornos y vascas.
D. Garzía.
  Reniega tú de picarte
y de hallar alguna cosa, 2035
aun en la que no es hermosa,
que pueda cuydado darte
  del no sé qué que se dize
que se alcanza por ventura,
que querrás que su ermosura 2040
todo el mundo solenize,
  y en los ayres andarás; Ver Fol. 40r
que tanbién con más rigor
suele ser mosca el amor.
Capitán.
No me sucedió jamás. 2045
D. Garzía.
  A mí sí.
Capitán.
Vamos de aquí,
y agradézcame el lugar
que no le abraso.
Sargento.
Marchar.
Capitán.
Yo llegué, engañé y venzí.
 
Éntrense, y toca el atanbor a marchar, y de adentro dize Gila, y salga luego con un manteo como que se levanta de la cama.
 
Romance con estribillo
Gila.
¡Trayción! ¡Trayción! ¡Padre! ¡Prima! 2050
¡Mingo! ¡Pascual! ¡Antón! ¡Presto,
socorred mi afrenta todos!
¡A de mi casa! ¡A del pueblo!
¡Que se me van con mi onor;
76LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
que un ingrato cavallero 2055
me lleva el alma! ¡Socorro!,
¡que me abraso, que me quemo!
¡Ay, confusos atanbores,
enemigos istrumentos
de la muerte y de la envidia, 2060
que en el alma days los ecos
del ánimo y la venganza,
despertadores soberbios,
reloxes de mis desdichas,
de mi agravio pregoneros! 2065
¿Qué os hizo mi onor que vays
tocando alarma y huiendo?
¿Por qué si vais vitoriosos,
las espaldas abéys buelto?
Esperad o no venzáys, 2070
que no es bien, cobardes siendo,
dexéys a mi onor venzido
en la muralla del sueño.
¡Ay furia! ¡Ay rabia! ¡Ay zielos,**
que se me abrasa el alma! ¡Huego! ¡Huego! 2075
 
Salgan agora alborotados Giraldo, Pascual, Madalena y Mingo envuelto en la manta de la cama.
 
Giraldo.
¿Qué vozes son éstas, Gila? Ver Fol. 40v
Madalena.
Prima, ¿qué es esto?
Mingo.
¿Qué es esto?
Gila.
Mi desdicha y vuestra culpa,
mi engaño y vuestros consejos.*
Nunca yo diera la mano 2080
por vos a, aquel mostro fiero,
que en mi afrenta se a cebado
en mis agrabios sangriento;
  LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º77
que no sé por ella al alma,
padre, qué invisible huego 2085
me penetró los sentidos
desde la suya de ielo,
qué hechizo me adormezió
que comenzé desde luego
a dársela por los ojos 2090
en amorosos desseos.
Reniegue el que es menos sabio
de la de más huerte pecho,
que no ay muger que resista
en mirando y en oyendo. 2095
Como imaginé que estaba
tan cercano el casamiento,
le di esta noche en mis brazos
ocasión para ofenderos.
¡Malaia, padre, quien fía 2100
de sus mismos pensamientos,
de palabras de los onbres,
de regalos y requiebros!
que estas galas enemigas,
dizen, tremolando al viento: 2105
aquí se aloxan agrabios
a costa del propio dueño.
Echaldo de ver, pues marcha*
ese capitán Vireno
haziéndome Olinpia a mí 2110
y roca su ingrato pecho.
¡Ay furia! ¡Ay rabia! ¡Ay zielos,
que se me abrasa el alma! ¡Huego! ¡Huego!
Giraldo.
Las quexas dexemos, Gila, Ver Fol. 41r
y acudamos al remedio. 2115
Gila.
Bien dezís. Dadme un caballo
78LA SERRANA DE LA VERA.- Acto 2.º
que imite a mis pensamientos,
y tú, Madalena, dame
de vestir; tú, Pascual, luego
dos escopetas me carga; 2120
tú, Mingo, convoca al pueblo
para que salgan a darme
aiuda; y ruego a los zielos
que ofendidos no castiguen
a mi enemigo primero, 2125
ni que primero que yo
ninguno le mate, siendo
restaurador de mi onrra,
que por estos brazos mesmos
mi agrabio quiero vengar, 2130
que sólo a todos les ruego
que vengan a ser testigo
de la suerte que me vengo.
Y guárdense de mí todos
quantos onbres tiene el suelo 2135
si a mi enemigo no alcanzo,
que hasta matarlo no pienso
dexar honbre con la vida;
y hago al zielo juramento
de no bolber a poblado, 2140
de no peynarme el cabello,
de no dormir desarmada,
de comer sienpre en el suelo
sin manteles, y de andar
sienpre al agua, al sol y al viento, 2145
sin que me acobarde el día
y sin que me venza el sueño,
y de no alzar, finalmente, Ver Fol. 41v
los ojos a ver el cielo
hasta morir o vengarme. 2150
Mingo.
Todos dezimos lo mesmo.
Giraldo.
¡Ea! ¿A qué esperamos, hija?
Vamos de aquí.
Gila.
Rabio y muero.
Sin onrra estoy. Vamos, padre,
que de coraje rebiento. 2155
¡Ay furia! ¡Ay rabia! ¡Ay zielos,
que se me abrasa el alma. ¡Huego! ¡Huego!

 
 
FIN DEL ACTO SEGUNDO
 
 
 
 
Luis Vélez de Guevara.- [Rúbrica.]
 

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