Extracto de Los orígenes de la dialectología hispánica y Ramón Menéndez Pidal (A Domingo Ynduráin), de Inés Fernández Ordoñez:

Cuando a principios del siglo pasado Ramón Menéndez Pidal comenzó su actividad intelectual, poco o nada se había hecho por incorporar al ámbito hispánico los principios teóricos y métodos que había desarrollado la filología europea a finales del siglo XIX. Cuando unos cuarenta años después la guerra civil interrumpió los proyectos de investigación de don Ramón y su escuela, desmantelando el Centro de Estudios Históricos y obligando a sus investigadores a la dispersión o el exilio, la filología hispánica había sido fundada y equiparada en gran medida a las filologías de otras naciones europeas.

Es precisamente en esta época, en los primeros años del siglo XX, y gracias a su magisterio, cuando tiene lugar la fundación de los estudios dialectales hispánicos. Esa fundación no fue una casualidad, o el fruto de un interés momentáneo, sino que formaba parte de un plan a largo alcance diseñado por Menéndez Pidal. Ya en fecha tan temprana como 1903, en una carta dirigida a Miguel de Unamuno, manifiesta su interés en estudiar el leonés y el aragonés y dedicarles dos monografías:

Mi ambición es hacer dos libritos, uno sobre el Leonés y otro sobre el Aragonés, que sean la base para una futura historia de la Lengua española que algún día escribiré. Sé que la tarea es muy grande, pues tengo que perderme primero en pormenores y luego organizar conjuntos; pero si tengo vida, espero realizar mi idea.

Mientras que la proyectada monografía sobre el leonés vio la luz en 1906, El dialecto leonés, la que había planeado dedicar al aragonés nunca se hizo realidad, y ello a pesar de que sus dos primeros trabajos que entrañan análisis de datos dialectales, el estudio del Poema de Yusuf (1902) y la Razón de amor (1905), fueron dedicados a textos de carácter aragonés. No voy a entrar ahora en los motivos de esa postergación, en la que pueden haber contado muchos factores, tanto de orden científico, político como personal. Lo cierto es que El dialecto leonés es la primera monografía en que se organizan de un modo sistemático todos los datos entonces disponibles en torno a un dominio lingüístico peninsular y puede considerarse por ello el símbolo de la fundación de los estudios dialectales hispánicos que alumbró Menéndez Pidal y su escuela.

Pero, lejos de ser un fruto aislado, El dialecto leonés debe ser enmarcado en el conjunto de contribuciones realizadas por Menéndez Pidal (I) o diseñadas y patrocinadas por él en el Centro de Estudios Históricos (II).

I. LA FUNDACIÓN DE LOS ESTUDIOS DIALECTALES

  • Poema de Yuçuf. Materiales para su estudio (1902).
  • Manual de gramática histórica española (1904).
  • Razón de amor con los Denuestos del agua y el vino (1905).
  • El dialecto leonés (1906).
  • Cantar de Mio Cid. Texto, gramática y vocabulario (1908-1911).
  • Elena y María. Poesía leonesa inédita del siglo XIII (1914).
  • Roncesvalles. Un nuevo cantar de gesta español del siglo XIII (1917).
  • Documentos lingüísticos de España. Reino de Castilla (1919).
  • Orígenes del español (1926).

II. RECOPILACIÓN DE FUENTES DIALECTALES INSPIRADA POR SU MAGISTERIO:

  • Tomás Navarro Tomás (dir.), Atlas lingüístico de la Península Ibérica (1923-1936).
  • Tomás Navarro Tomás, Documentos lingüísticos del Alto Aragón (1919).
  • Américo Castro, Federico de Onís, Fueros leoneses de Zamora, Salamanca, Ledesma y Alba de Tormes (1916).

Gracias a estos trabajos, hacia 1936 se habían sentado las bases para conocer la articulación dialectal de la Península Ibérica, tanto en el pasado, en sus remotos orígenes medievales, mediante la publicación de documentos y textos, como en el presente, gracias al Atlas Lingüístico de la Península Ibérica.

La metodología que sigue Menéndez Pidal en todos los trabajos de investigación lingüística citados en el epígrafe I permanece esencialmente la misma en todas sus producciones, desde 1900 hasta la guerra civil y en sus estudios posteriores. En todas sus obras Menéndez Pidal hace empleo de ciertas constantes en su método de trabajo. Esto es, sus conclusiones lingüísticas se alcanzan siempre de acuerdo con ciertos procedimientos, que se repiten (III):

III. MÉTODO DE TRABAJO:

  1. La interpretación de los datos antiguos se combina y apoya con los modernos y viceversa. Ello es así en El dialecto leonés, en el Manual de gramática histórica, en el Cantar de Mio Cid o en Orígenes del español.
  2. No basta sólo con combinar datos antiguos y modernos, sino que hay que reunir datos procedentes de cada uno de los dialectos romances de la Península Ibérica. Los fenómenos lingüísticos se interpretan a través de la comparación intrapeninsular. En especial, el castellano sólo puede comprenderse en comparación con el leonés y el aragonés.
  3. Los datos modernos y antiguos se complementan con el testimonio de la toponimia, a la que se concede una relevancia extraordinaria como prueba de la veracidad de las hipótesis manejadas.
  4. Todos (o la inmensa mayoría de) los datos manejados tienen un carácter fonético. La fonética histórica es la estructura arquitectónica del edificio pidalino, al que se añaden tabiques gramaticales y léxicos.
  5. Menéndez Pidal no se conforma con mostrar la distribución areal de los fenómenos lingüísticos, sino que persigue hallar los motivos históricos de laformación de cada área o de cada preferencia lingüística por parte de un grupo humano. Ese deseo de obtener la causa eficiente, histórica, de cada fenómeno, tiene una contrapartida: para Menéndez Pidal los testimonios lingüísticos son pruebas de tanta o mayor importancia que los documentales para reconstruir la historia de un pueblo o de un territorio: la lingüística se convierte en una parte más de la historia general.
  6. En Orígenes encontramos ya, además, la hipótesis difusionista del cambio lingüístico: a más cantidad (más regularidad) de datos en la manifestación de un fenómeno, mayor antigüedad del mismo. Desde el punto de vista metodológico, la hipótesis implica el uso de las estadísticas (por ejemplo, en la evolución del diptongo ai, el grupo m'n o los derivados de medietate) y la comparación entre áreas geográficas peninsulares (los principios geográfico-cronológicos) que permiten identificar áreas focales en la difusión de los fenómenos descritos.

La importancia de la estadística como método de alcanzar conclusiones reaparece esporádicamente en las obras posteriores, como su póstuma Historia de la lengua española, publicada en 2005 pero escrita en su exilio durante la guerra civil y los años inmediatamente siguientes.

Este método de trabajo se pone al servicio de ciertas ideas sobre la articulación lingüística de la Península, que compendiaré en dos fundamentales: una es el papel preponderante del castellano en la formación del español; otra es que el español es el resultado de la evolución de los tres dialectos románicos centrales de la Península Ibérica, el castellano, el astur-leonés y el navarro-aragonés.

Puede leerse el artículo completo a través de este enlace.

Google translate