Los mejores memes de Menéndez Pidal
Nicolás Asensio

Hace unos días Ignacio Ceballos publicó una pincelada en la que medía la popularidad de Ramón Menéndez Pidal y su maestro Marcelino Menénez Pelayo a través de Google Analytics. Otra forma de estudiar este aspecto, mucho menos académica, pero a mi juicio también merecedora de atención es examinando el arte popular en torno a estas figuras que circula por internet. Me refiero, claro está, a los memes. De Ramón Menéndez Pidal he encontrado una barbaridad, de Marcelino Menéndez Pelayo (¡OMG!) ninguno.

Para los que no estén demasiado familiarizados con este término, el meme es una creación artística, generalmente de carácer humorístico, que se transmite por todos los canales del ciberespacio. Un meme es cualquiera de esas imágenes que el graciosillo de turno comparte en el grupo de Whatsapp de los amigos de EGB y que acaban saturando el almacenamiento de tu móvil. Un meme es esa foto de Julio Iglesias sentenciando «Y LO SABES» que habrás visto en unas cuantas ocasiones (de hecho, véase más abajo, ni Menéndez Pidal se salva de él). El meme es el arte popular del siglo XXI, del mismo modo que antes lo era el Romancero. Lo más curioso es que los memes tienen infinidad de similitudes con el gran género de la poesía panhispánica al que don Ramón dedicó toda su vida de estudio: Son anónimos, de rabiosa actualidad, se diversifican en infinidad de variantes, tienen unidad de sentido y significado en sí mismos (es decir, cuentan una historia) y circulan con enorme rapidez.

En esta pincelada, quiero mostrar una pequeña selección de los mejores memes con los que me he topado, acompañada de algunas conclusiones sobre este curioso fenómeno.

1. Menéndez Pidal es sinónimo de autoridad

Hay que partir de la base de que don Ramón es, ante todo, una figura de gran autoridad, algo así como el gran tótem de la filología. De él se desprende un halo casi divino, haciendo que muy pocos (y muy osados) sean los estudiosos de la lengua y la literatura que se atreven a criticar alguna de sus ideas. En el arte del meme, la cosa cambia, y don Ramón puede ser objeto de algunas risas. No obstante, para curarme en salud con posibles haters debo advertir que prácticamente nunca pierde su imagen de autoridad. Así lo prueban los dos primeros ejemplos, obras de estudiantes de filología preocupados por los exámenes y los trabajos que les manda el profesor.

2. El meme vive en variantes

Como el Romancero, el meme vive en variantes. En la siguiente serie de imágenes, vemos a don Ramón en su casa de Chamartín leyendo un documento con el que no parece estar muy de acuerdo. La foto, en sí misma, es tan sugerente que circulaba de forma exenta por grupos de Whatsapp como sticker (para los no entendidos: algo así como un emoticono), según me cuentan varios informantes. Sin embargo, la expresividad de don Ramón es tan sugerente que, del mismo modo que en el romance del Infante Arnaldos nunca se desvela la misteriosa canción «que la mar ponía en calma y los vientos hace amainar» el espectador tampoco podrá saber qué será eso que está leyendo para impactarle tanto. El Pueblo, no obstante, se puso a elucubrar qué podía estar pensando don Ramón:

Imagen original

Don Ramón mandando a un alumno a las recuperaciones de julio (para los no tan jóvenes: antes septiembre)

Don Ramón analizando la sintaxis de una frase de Mariano Rajoy

La auctoritas pidalina es tanta que cualquier cosa es incuestionable

 

3. El meme debe ser actual

Los memes nacen espontáneamente a la luz de un suceso actual que sacude a la sociedad. Es algo muy similar a lo que ocurría los romances noticieros, que se creaban para difundir las novedades de las guerras del siglo XV o para hacer propaganda de alguno de los bandos. Los tres ejemplos que traigo a colación ilustran claramente este fenómeno. El primero nace a raiz del gran éxito de Rosalía (muchísimo más popular, creo, de lo que fue Charlton Heston en su momento), pues durante este año nos la han metido hasta en la sopa. El segundo se difundió las semanas antes de las segundas elecciones generales con el objetivo de concienciar al Pueblo para no ir a unas terceras. El tercero apareció hace tan solo unos días tras el estreno de la última película de Star Wars.

 

4. La anonimia

Otra gran similitud de los memes con el Romancero es lo difícil (o lo imposible) de encontrar al creador de alguno de ellos. Estas obras de arte circulan con tanta rapidez a través de mensajes de Whatsapp, posts de Facebook o stories de Instagram, que enseguidan pasan a ser patrimonio colectivo. En este sentido, resulta más que oportuno recordar uno de los grandes conceptos pidalinos, el del autor-legión, según el cual en el arte tradicional no podemos hablar de un creador único, como defendían los individualistas, sino de toda una legión de autores que van transformando la obra a medida que la transmiten de generación en generación. Este concepto parece que ha tenido mucho éxito entre los estudiantes más aplicados de filología, como prueban los dos siguientes obras de arte.


5. Apertura

La apertura no solo se demuestra en la cantidad de variaciones que puede sufrir una misma imagen, sino también en la cantidad de contextos distintos en los que don Ramón tiene algo que decirnos. Véanse los siguientes memes, que nos hablan de romances, morfología histórica y urbanismo, entre otros aspectos.

6. Menéndez Pidal levanta pasiones

Y que así siga siendo por mucho tiempo.